Hipospadias

El hipospadias es una anomalía en la formación del pene durante la gestación que se manifiesta, fundamentalmente, de tres maneras:

  1. El orificio por donde sale la orina (llamado meato) con frecuencia es estrecho y no está en la punta del pene.
  2. El pene presenta una incurvación ventral hacia abajo, más evidente en posición de erección.
  3. Hay un defecto de piel prepucial ventral y exceso cutáneo dorsal.

Los hipospadias se clasifican de la siguiente manera:

Hipospadias
  • Distales: son los más frecuentes. Se da cuando el meato está cerca del glande y la incurvación y el defecto cutáneo son más leves.
  • Medios: aquellos en los que la malformación es más severa.
  • Proximales: aquellos en los que el meato se encuentra en la base del pene o, incluso, en el escroto.

En un porcentaje importante de casos, sobre todo en aquellos hipospadias más severos, puede asociarse a otras anomalías, siendo las más frecuentes:

  • La trasposición peno-escrotal: es una anomalía de los genitales externos en la que la piel escrotal nace por encima del pene.
  • La criptorquidia uni-bilateral: es la ausencia de uno o los dos testículos en la bolsa escrotal.
  • El utrículo prostático: es una anomalía en la formación de los genitales internos que se presenta con frecuencia en niños con hipospadias severos. Consiste en la permanencia de un remanente embrionario que resulta de la formación de los genitales internos durante el embarazo y que resulta en un “fondo de saco” en la uretra posterior. Puede ponerse de manifiesto ante episodios de infección urinaria, litiasis o ante la dificultad para el sondaje de estos pacientes.

Síntomas y causas del hipospadias

Se considera que las causas del hipospadias son multifactoriales, es decir, que están implicados factores genéticos y múltiples fatores ambientales.

Respecto a los síntomas, la presencia de hipospadias se sospecha ante la salida de un chorro urinario a presión dirigido hacia abajo, la presencia de incurvación ventral en la erección y exceso de piel en la zona dorsal.

El glande del niño suele estar cubierto por las adherencias balanoprepuciales, por lo que es habitual que no pueda apreciarse con certeza la posición real del meato urinario.

urologia pediatrica

Diagnóstico del hipospadias

Es importante la valoración por un urólogo pediátrico para identificar los casos leves, tranquilizar a los padres, descartar otras anomalías si fuera necesario y programar la intervención a una edad oportuna.

El diagnóstico se realiza mediante una inspección minuciosa en consulta, en la que se valora:

  • La posición y tamaño del meato.
  • La presencia o no de incurvación peneana.
  • La calidad y disposición de la piel prepucial.
  • Las numerosas anomalías que con frecuencia se asocian a esta patología: pene palmeado, trasposición peno-escrotal, escroto bífido, criptorquídia…).

En los hipospadias severos, puede ser necesaria realizar una ecografía urológica para descartar otras patologías asociadas.

Tratamiento del hipospadias

El hipospadias se puede tratar mediante cirugía y debe llevarse a cabo por un urólogo pediátrico especializado en el manejo de esta patología.

El tratamiento del hipospadias suele hacerse a partir del año de vida pero la edad óptima para realizar esta intervención puede individualizarse según la severidad de la malformación y las circunstancias personales.

El objetivo de este tratamiento es corregir la incurvación, llevar el orificio al glande y conseguir un buen resultado estético. Para llevarlo a cabo se pueden emplear diferentes técnicas que variarán en función de las características de la enfermedad y del paciente pero. La valoración definitiva, la elección de la mejor técnica en cada caso y la planificación en una o dos intervenciones, se considera, frecuentemente, el mismo día de la intervención.

La cirugía suele durar entre una o dos horas según la técnica empleada. Durante el postoperatorio inmediato, el paciente tiene una sonda vesical para evitar complicaciones y un apósito alrededor del pene que no retiraremos hasta el séptimo día postoperatorio. Tras la retirada de la sonda, el paciente recupera la continencia habitual y no es preciso la retirada de puntos, puesto que se caen solos con el paso de los días.

Tras la intervención y la retirada de la sonda, el paciente deberá acudir a revisiones en consulta para valorar el resultado estético, la presencia y características de las erecciones y el chorro miccional.

complicaciones

Complicaciones y pronóstico

La complicación más frecuentemente descrita en la literatura es la aparición de una fístula uretral, que es un pequeño orificio en el trayecto de la zona intervenida, por el que se produce la salida de orina.

Para evitar esta complicación, se toman todas las medidas necesarias para tener un minucioso cuidado de los tejidos y la protección de las suturas mediante colgajos vascularizados, disminuyendo así la posibilidad de que se produzca esta complicación.

El seguimiento de estos pacientes continúa tras las intervención, aunque cada vez en visitas más espaciadas, hasta que termina el crecimiento del niño. De esta manera, el urólogo pediatra puede valorar el resultado a largo plazo y asegurar que el paciente resuelve sus dudas e inquietudes.

Equipo
de la unidad de Hipospadias

Dra. Laura Burgos Lucena

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Dra. Alejandra Vilanova Sánchez

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