Hiperplasia Benigna de Próstata

Los cambios al orinar pueden ser una de las primeras señales del crecimiento de la próstata

La hiperplasia benigna de próstata, también conocida como agrandamiento prostático, es una de las enfermedades más comunes en hombres a partir de los 40 años y que puede dificultar el flujo de la orina.

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¿Qué es?

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es el agrandamiento de la glándula prostática que, por su posición anatómica, da lugar a la obstrucción de la salida de la orina de la vejiga. Es una condición común que afecta a los hombres a medida que envejecen.

Este crecimiento no es canceroso ni está relacionado con el cáncer de próstata, pero puede interferir en el flujo normal de la orina al comprimir la uretra. Aunque es un proceso benigno, su progresión puede impactar notablemente en la calidad de vida si no se trata adecuadamente.

La hiperplasia benigna de próstata o agrandamiento prostático se manifiesta, sobre todo, a partir de los 40 años. A esta edad, el 40% de hombres presentan síntomas de esta enfermedad que se manifiestan, principalmente, en alteraciones en la dinámica urinaria. Este porcentaje aumenta un 10% a medida que avanza cada década, haciendo que la práctica total de varones de más de 80 años tengan problemas urinarios.

En ROC Clinic, contamos con un equipo especializado en el abordaje integral de la HBP, ofreciendo soluciones personalizadas y tecnologías mínimamente invasivas que permiten tratar esta condición de forma segura, eficaz y con rápida recuperación.

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) puede provocar una serie de síntomas urinarios que afectan significativamente a la calidad de vida. A medida que la próstata aumenta de tamaño, ejerce presión sobre la uretra, dificultando el paso de la orina y alterando el funcionamiento normal de la vejiga.

Los síntomas pueden variar en intensidad y progresar con el tiempo. En general, se dividen en dos grupos:

Síntomas obstructivos

  • Dificultad para iniciar la micción.
  • Flujo de orina débil o intermitente.
  • Sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
  • Goteo post-miccional.

Síntomas irritativos

  • Aumento de la frecuencia urinaria, sobre todo, por la noche (nicturia)
  • Urgencia o imperiosidad miccional.
  • Sensación de ardor o molestias al orinar.

Los síntomas urinarios pueden deberse a distintas causas. Una de las más comunes es la hiperplasia benigna de próstata pero es necesario descartar otras como la estrechez en el conducto de la orina (estenosis de uretra), tumor vesical, piedras en la vejiga, infecciones de orina, etcétera.  Por eso, es importante acudir al urólogo ante cualquier cambio en el patrón urinario.

La causa exacta de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) se desconoce, pero se cree que está relacionada con cambios hormonales que ocurren con el envejecimiento. A continuación, se detallan algunos factores que pueden contribuir al desarrollo de esta condición:

  1. Cambios hormonales: a medida que los hombres envejecen, los niveles de testosterona disminuyen mientras que los niveles de estrógeno pueden permanecer iguales o incluso aumentar, lo que podría contribuir al crecimiento de la próstata.
  2. Factores genéticos: La predisposición genética puede desempeñar un papel en el desarrollo de la también llamada hipertrófica prostática. Si hay antecedentes familiares de problemas prostáticos, es más probable que un hombre desarrolle esta condición.
  3. Edad: La hiperplasia benigna de próstata es poco común en hombres menores de 40 años, pero su prevalencia aumenta significativamente con la edad. A partir de los 60 años, aproximadamente la mitad de los hombres presentan síntomas del agrandamiento prostático, y esta cifra aumenta a alrededor del 90% a los 85 años.
  4. Factores del estilo de vida: La obesidad, la falta de ejercicio y una dieta poco saludable pueden aumentar el riesgo de HBP. Mantener un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir este riesgo.

El diagnóstico de la hiperplasia benigna de próstata es complejo por la interrelación de la próstata con órganos adyacentes y por la inespecificidad de los síntomas. Es esencial asegurar el origen de los problemas y descartar, sobre todo, el tumor vesical. En segundo lugar, será necesario entender el alcance de los problemas de próstata, su gravedad y las posibles complicaciones de cara a establecer el mejor diagnóstico posible y atacarlo con el tratamiento más adecuado.

Generalmente, establecemos tres niveles de diagnóstico:

  • Diagnósticos de entrada, el que realizamos en todos los hombres con síntomas sugestivos de problemas de próstata. Suele hacerse con una ecografía renovesicoprostática y un análisis de sangre con PSA.
  • Diagnóstico en caso de que queramos descartar otras causas de los síntomas de próstata que no hayan quedado claras mediante las pruebas anteriores. Podemos realizar una citología urinaria o una cistoscopia para descartar tumor de vejiga. Para la estenosis de uretra es muy útil la uretroscopia o la cisturetrografía miccional y retrógrada. Si la ecografía apunta a la existencia de litiasis vesicales, podemos realizar un TAC y una cistoscopia.
  • Algunos pacientes con síntomas urinarios por hiperplasia de próstata necesitan someterse a pruebas complementarias. Estos pueden ser: biopsia de próstata en caso de necesitar descartar un cáncer de próstata; cistoscopia si queremos apreciar la anatomía de la próstata internamente; ecografía de próstata transrectal para determinar con más precisión el tamaño de la próstata, habitualmente de cara a una operación; y, en casos seleccionados, la urodinamia para conocer más datos sobre la obstrucción de próstata y su repercusión sobre la dinámica miccional.

De esta forma, el diagnóstico comienza con una valoración de su historial clínico y la realización de una serie de preguntas y pruebas:

  • Medición de los síntomas a través de un cuestionario. El más empleado es el llamado IPSS (Escala de Síntomas Prostáticos).
  • Exploración física mediante tacto rectal para valorar el tamaño, forma y consistencia de la próstata.
  • Análisis de orina para descartar una infección u otras afecciones que pueden ocasionar síntomas similares.
  • Análisis de sangre para descartar problemas renales y medir los niveles de una sustancia que se produce en la próstata llamada antígeno prostático específico (PSA). Los niveles de esta sustancia aumentan en casos de agrandamiento de la próstata, aunque unos niveles elevados pueden deberse a procedimientos recientes, infección, cirugía o cáncer de próstata.
  • Prueba del flujo urinario (flujometría): que consiste en orinar en un recipiente conectado a una máquina que mide la fuerza y la cantidad del flujo urinario. Los resultados ayudan a ver el progreso de la afección y determinar mejora o empeora con el tiempo.
  • Ecografía de la vejiga para determinar si queda orina tras de vaciar la vejiga.

Para descartar la presencia de tumor vesical, estenosis de uretra, infección de orina, litiasis vesicales o vejiga hiperactiva se realizarán pruebas como la ecografía renovesicoprostática y la citología urinaria. En este sentido puede ser útil la uretrocistoscopia si existe sospecha de estenosis de uretra o la presencia de un tumor vesical –por ecografía o tras una citología anómala-.

Una vez descartado lo anterior, se determinará si la hiperplasia benigna de próstata puede estar produciendo complicaciones secundarias a la obstrucción, como por ejemplo la litiasis vesical, las infecciones de orinar de repetición, la retención crónica de orina, la hidronefrosis o la presencia de insuficiencia renal crónica. Para ello, contamos con la ecografía y la realización de un análisis de sangre en el que determinamos la función renal.

Asimismo, se realizará el cálculo del riesgo de progresión de la enfermedad de próstata empleando el PSA y el volumen de próstata (por ecografía). Los hombres con próstata de más de 40cc y PSA >1,5 tienen un mayor riesgo de progresión de síntomas a cinco años, por lo que necesitarán un tratamiento más intenso. En aquellas personas con próstatas más pequeñas o un PSA menor, especialmente si tienen menos síntomas, podemos ser más conservadores con el tratamiento.

Por último, se realizan pruebas ayudan a detectar su hay obstrucción vesical. La más sencilla es la flujometría urinaria, que permite apreciar el volumen de orina miccional por unidad de tiempo.

En casos donde sea necesario mayor poder diagnóstico, se puede realizar una urodinamia. Se trata de una prueba más invasiva que se realiza introduciendo una pequeña sonda vesical y rectal para medir las presiones de la vejiga y el abdomen.

Los tratamientos de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) varían en función de la gravedad e intensidad de los síntomas.  Podemos distinguir entre tratamiento médico y quirúrgico:

Tratamiento médico

Es el tratamiento para la mayoría de hombres con síntomas urinarios leves o moderados. Hay que tener en cuenta el riesgo de progresión de los problemas de próstata, que puede alcanzar hasta el 30% en próstatas grandes, así como el perfil de eficacia y seguridad. Algunos tratamientos medicamentosos para la próstata producen problemas sexuales como impotencia, aneyaculación o disminución del deseo sexual.

  • Fitoterapia. Se trata de extractos de plantas que permiten mejorar los síntomas urinarios. Está indicado en síntomas leves y moderados sin complicaciones. No produce efectos secundarios en la esfera sexual. 
  • Alfabloqueantes. Son fármacos que “abren” el cuello de la vejiga y disminuyen los síntomas, facilitando la micción. No alteran la historia natural de la enfermedad, por lo que se podrían considerar “analgésicos de la próstata”. Tiene dos efectos secundarios a tener en cuenta: hipotensión arterial y la disminución, incluso la eliminación, de esperma con el orgasmo.
  • Inhibidores de la 5-alfa-reductasa. Son medicamentos indicados en próstatas de más de 40cc para disminuir su tamaño y mejorar el flujo de la orina a través del bloqueo de una enzima que el cuerpo necesita para elaborar la dihidrotestosterona.

Sus efectos tardan un tiempo en reaccionar, pero este tratamiento disminuye el riesgo de complicaciones y la necesidad de cirugía en el largo plazo. Los principales inconvenientes son la disminución del deseo sexual y posibles problemas de erección.

Tratamiento quirúrgico

Cuando existen síntomas importantes o complicaciones, la mejor alternativa es la cirugía. Dentro de las opciones quirúrgicas, las hay mínimamente invasivas que permiten ingresos muy cortos y minimizan los riesgos de complicaciones.

Técnicas clásicas

  • Resección transuretral de próstata (RTUp). Clásicamente se ha tratado la hiperplasia benigna de próstata menor de 60cc mediante resección transuretral de próstata (RTUp). Consiste en extirpar poco a poco el adenoma prostático con un bisturí clásico a través de la uretra, sin incisiones. Esta técnica hace que pueda producirse una serie de complicaciones como sangrado, absorción de líquido o necesidad de reintervención en el medio-largo plazo.
  • Cirugía abierta. Cuando el adenoma es mayor de 60cc, clásicamente se requería cirugía abierta, ya que no se podía extraer todo el tejido a través de la uretra. Esta técnica es mucho más agresiva, pero consigue extraer la totalidad del adenoma prostático evitando que vuelva a originar esta enfermedad, no hay recidivas. Si bien es efectiva y definitiva tiene mucha morbi-mortalidad asociada: sangrado, alto porcentaje de transfusión sanguínea, herida quirúrgica, requiere ingreso hospitalario y sondaje vesical prolongado, la recuperación y reintegración a nuestra vida diaria es más lenta.

Técnicas modernas

  • Láser de Holmium (HoLEP). El tratamiento desobstructivo más poderoso y con mejor perfil de seguridad es la enucleación prostática con Láser de Holmium. Está indicado para todos los tamaños prostáticos y tiene la misma eficacia que la cirugía abierta pero con mucha menor agresión y muchas menos compliaciones. En ROC Clinic contamos con más de 15 años de experiencia en esta técnica y hemos realizado más de 3.500 intervenciones con láser holmium.

VER LÁSER DE HOLMIUM

  • Láser de Tulio (ThuLEP). La técnica de vapoenucleación prostática con láser Tulio permite la vaporización del tejido prostático a través de energía emitida de forma continua, a diferencia del láser Holmium, que lo realiza en forma de pulsos.

VER LÁSER DE TULIO

  • AquaBeam. Se trata de un tratamiento robotizado que vaporiza el tejido prostático usando agua. Se trata de un procedimiento muy seguro y prácticamente sin incontinencia, problemas de erección ni alteraciones de la eyaculación. Es eficaz en próstatas medianas y grandes.

VER AQUABEAM

  • Rezum. Consiste en la inyección de vapor de agua en la próstata produciendo la desobstrucción del tracto urinario inferior y mejoría de los síntomas. No provoca efectos secundarios como pueden ser incontinencia, disfunción eréctil o aneyaculación. Es eficaz en próstata pequeñas o medianas. Es un tratamiento válido únicamente para pacientes estrictamente seleccionados en base a una serie de parámetros personales, clínicos y anatómicos, con una afección leve y para próstatas con un tamaño no superior a 80cc. Se suele presentar como una alternativa al medicamento.

VER REZUM

Preguntas frecuentes

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) no es un cáncer ni aumenta el riesgo de padecerlo, por lo tanto, no es una enfermedad peligrosa en sí misma. Sin embargo, si no se trata adecuadamente, puede llegar a provocar complicaciones importantes que sí afectan seriamente la salud y la calidad de vida. Entre las posibles consecuencias de una HBP no controlada están: retención urinaria aguda (incapacidad de orinar), infecciones urinarias recurrentes, formación de cálculos en la vejiga, daño progresivo en la vejiga o los riñones.Por eso, aunque no sea maligna, sí requiere atención médica y seguimiento urológico. Con diagnóstico precoz y tratamiento adecuado, la HBP se puede controlar eficazmente y evitar complicaciones.
Es bueno beber al menos 2 litros de agua al día y evitar los alimentos altos en grasas saturadas, condimentos, picantes y la pimienta. Asimismo, conviene reducir la ingesta de café y el alcohol, en especial bebidas blancas y cerveza.
Dependiendo del tratamiento, esto puede ocurrir. La cirugía abierta y la enucleación prostática con láser de Holmium son los dos tratamientos que consiguen eliminar todo el tejido evitando que vuelva a reproducirse. En cualquier caso, el especialista valorará la mejor opción de tratamiento para usted y le informará de los pros y contras de cada uno de ellos.
Dependiendo del tratamiento empleado, puede afectar a la eyaculación de los pacientes. Es importante comentar esto con el urólogo.
Si una HBP no es tratada a tiempo puede causar complicaciones más graves como el sangrado en la orina. Pero es más común en enfermedades como infección de orina; cáncer de vejiga, próstata o riñón; alguna enfermedad o lesión renal, etc. Es vital que vaya al médico cuanto antes.
La próstata nos ayuda a mantener una buena continencia urinaria. Además, produce gran parte del líquido seminal, que es como la “gasolina” para los espermatozoides.
Hay muchos, pero algunos de los más comunes son: levantarse a orinar por la noche, orinar muchas veces al levantarse por la mañana, que se caigan unas gotas al terminar de orinar, chorro miccional flojo, tener que hacer fuerza para empezar a orinar.
Posiblemente solo necesitemos hacer una ecografía de la próstata, vejiga y riñones, junto con un análisis de sangre.
Sí, algunos medicamentos para la próstata empeoran la erección, el deseo sexual y la eyaculación, pero existen alternativas para mejorar los síntomas sin sufrir efectos secundarios.
Para nada. En los últimos años tenemos cada vez más tecnología que nos permite realizar cirugía de próstata mínimamente invasiva sin ocasionar efectos secundarios sexuales.
Sí, mucho. Los problemas de próstata pueden producir impotencia y eyaculación precoz. Por eso, a veces el tratamiento precoz de la hiperplasia de próstata puede evitar que desarrolles problemas sexuales.

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