El síndrome de vejiga dolorosa o cistitis intersticial es una enfermedad inflamatoria crónica de la vejiga que provoca dolor, presión o ardor vesical, acompañado con frecuencia de urgencia y aumento de la frecuencia urinaria.
El dolor suele intensificarse con el llenado de la vejiga y aliviarse parcialmente tras la micción, y puede mantenerse en el tiempo, afectando de forma significativa la calidad de vida.
En muchos pacientes, esta condición se asocia a alteraciones funcionales del suelo pélvico, que pueden contribuir a perpetuar el dolor y los síntomas urinarios, por lo que su evaluación forma parte de un abordaje integral y especializado.
La cistitis común o infección urinaria suele estar causada por bacterias y responde al tratamiento antibiótico. La cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa no está causada por una infección, es una enfermedad crónica y autoinmune que se caracteriza por dolor pélvico asociado al llenado vesical que se alivia con la micción y suele asociarse a urgencia y frecuencia urinaria persistentes.
Sí. Es frecuente que inicialmente se confunda con una infección urinaria, ya que ambas pueden provocar dolor, ardor al orinar, urgencia y aumento de la frecuencia urinaria. Sin embargo, en la cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa los cultivos de orina suelen ser negativos, ya que no está causada por bacterias. Cuando los síntomas persisten pese a recibir antibióticos, debe valorarse esta posibilidad.
Sí. Debido a que puede confundirse con infecciones urinarias recurrentes u otros trastornos pélvicos, algunos pacientes tardan meses o incluso años en recibir un diagnóstico preciso. Una valoración especializada en Urología permite orientar correctamente el estudio y evitar tratamientos repetidos innecesarios.
El síndrome de vejiga dolorosa o cistitis intersticial es una enfermedad crónica. Esto significa que puede acompañar al paciente durante años, aunque su evolución es muy variable. Algunas personas presentan síntomas leves y esporádicos, mientras que otras pueden experimentar molestias más persistentes. Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado, es posible mejorar significativamente la calidad de vida y reducir la intensidad y frecuencia de los síntomas.
Current management of stage T1 renal cell carcinoma in Spain: Results of a multicentre national registry.