Incontinencia urinaria infantil

Tratamientos avanzados y menos invasivos

La incontinencia urinaria infantil es la pérdida involuntaria de orina en niños que ya han alcanzado la edad habitual de control vesical.
Puede tener diferentes causas y, en muchos casos, puede mejorar con medidas conductuales, tratamiento médico o una combinación de ambos. El abordaje se adapta a la causa y a las necesidades de cada niño.

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¿Qué es?

La incontinencia urinaria en niños se da cuando tienen pérdidas involuntarias de orina durante el día. Esto puede deberse a múltiples anomalías anatómicas o neurológicas. En ausencia de estas anomalías, la incontinencia urinaria diurna se conoce como disfunción funcional vesical para referirnos a los trastornos en el almacenamiento-vaciamiento de la vejiga que conducen a la incontinencia urinaria en niños.

En condiciones normales, la vejiga y el esfínter urinario trabajan como una unidad coordinada que permite el almacenamiento de orina a baja presión y su vaciamiento voluntario y completo. Este control sobre el momento de la micción se obtiene, habitualmente, en torno a los 2-3 años.

La incontinencia urinaria afecta de forma importante a la calidad de vida de los niños que lo sufren y a sus familias, tanto en el ámbito escolar como en sus relaciones personales.

Si durante esta fase, la vejiga presenta contracciones no inhibidas, el paciente sentirá la necesidad urgente de orinar produciéndose entonces los escapes de orina. Esto se denomina hiperactividad vesical y se pone de manifiesto por la necesidad de orinar con mucha frecuencia y escaso volumen.

La debilidad del esfínter urinario también puede ser responsable de los escapes de orina durante el llenado vesical, coincidiendo con la risa o el esfuerzo físico.

Dicha disfunción se conoce como micción no coordinada, y conduce al vaciado vesical incompleto, las infecciones urinarias de repetición y los escapes de orina.

Disfunción de llenado: durante la fase de llenado de la vejiga, esta debe relajarse para contener la orina sin presión y el esfínter, por el contrario, debe contraerse para evitar la pérdida de orina.

Esto se denomina hiperactividad vesical y se pone de manifiesto por la necesidad de orinar con mucha frecuencia y escaso volumen. Ocurre habitualmente entre los 6-7 años y es muy habitual.

Disfunción de vaciado: durante la fase de vaciado de la vejiga es frecuente que el niño postponga el momento de orinar mediante la contracción voluntaria del esfínter vesical y las maniobras de retención (cruzar las piernas, agacharse…). Esta situación, mantenida en el tiempo, lleva a la ruptura del ciclo miccional normal entre la vejiga y el esfínter.

Con frecuencia, este trastorno se asocia a estreñimiento-encopresis y precisa valoración conjunta para rehabilitación del suelo pélvico.

Para el diagnóstico de la incontinencia urinaria en niños, es importante conocer en qué momento se produce el escape de orina para identificar así el tipo de incontinencia y sus posibles causas. Asimismo, es preciso individualizar el protocolo de estudio en cada paciente, minimizando las exploraciones innecesarias y asegurando un correcto diagnóstico.

  • Exploración clínica: es importante realizar una exploración clínica exhaustiva mediante interrogatorio para conocer las situaciones en que se producen los escapes y las rutinas del paciente.
  • Diario miccional: la realización de un diario miccional ayuda al paciente y a su familia a ser conscientes de los hábitos miccionales y la ingesta habitual de líquidos y poder realizar modificaciones, junto al especialista, que le ayuden a adquirir la continencia.
  • Análisis de orina: dado que en muchas ocasiones la incontinencia urinaria se asocia con infecciones de orina, haremos un análisis de orina con urocultivo en aquellos pacientes en los que haya una duda diagnóstica razonable o precise descartar la infección.
  • Flujometría con electromiograma y medición del residuo: la flujometría es una prueba no invasiva e indolora que hacemos en la consulta de urología pediátrica en unas condiciones cómodas para que el niño esté relajado y en un ambiente favorable. Tras la prueba, haremos una ecografía para ver si ha quedado orina en la vejiga y cuantificarla.
  • Ecografía: en casos concretos, se realiza una ecografía para descartar anomalías anatómicas y valorar la situación del tracto urinario superior.
  • Cistografía miccional: en algunos pacientes, la micción no coordinada puede llevar a la aparición de reflujo vesicoureteral (sucede cuando la orina de la vejiga retrocede y asciende hasta los uréteres, en vez de salir por la uretra) y a la necesidad de realizar esta prueba.
  • Estudios urodinámicos: aunque también están disponibles, no se realizan de rutina en todos los casos de incontinencia.

Tras haber realizado un buen diagnóstico de la incontinencia urinaria en el menor y conocer sus rutinas, el urólogo pediátrico irá adaptando nuevos hábitos a su vida.

Tratamiento conservador: es el primer escalón del tratamiento recomendado para todos los pacientes, independientemente del tipo de incontinencia que tengan. El tratamiento conservador incluye una combinación de medidas higiénico-dietéticas y de reeducación miccional que suponen la implicación del paciente y la familia y el seguimiento por parte del médico especialista.

Asimismo, hay muchas opciones terapéuticas para ayudar al paciente en el manejo de la incontinencia urinaria, entre las cuales destacan:

Biofeedback: es una técnica basada en un sistema de sensores que permite al paciente ser consciente, en tiempo real, de varios parámetros fisiológicos que describen el funcionamiento de su cuerpo. En un ambiente cómodo y relajado, el niño aprenderá, mediante un programa de ordenador y sin ningún dolor, a contraer y relajar el suelo pélvico, ayudándole así a recuperar el ritmo miccional normal, evitando las infecciones y recuperando la confianza en sí mismos. Estos ejercicios deben repetirse luego en casa, para fortalecer el suelo pélvico y conseguir los resultados deseados.

La estimulación del tibial posterior: es un tratamiento indoloro, realizado en consulta, para ayudar a restablecer el ciclo miccional normal y mejorar la incontinencia urinaria.

Cirugía: cuando estos tratamientos son insuficientes, el tratamiento quirúrgico también puede estar indicado en ciertos pacientes, incluyendo la aplicación cistoscópica de toxina botulínica en esfínter urinario para el tratamiento de la hipertonía esfinteriana o, en vejiga, para el tratamiento de las contracciones no inhibidas que no responden a un tratamiento conservador.

En pacientes con patologías urológicas congénitas o adquiridas, hay múltiples opciones de tratamiento quirúrgico para mejorar la continencia urinaria, siendo imprescindible individualizar el tratamiento según la situación y necesidades de cada paciente.

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