La cistitis intersticial, es una patología urológica crónica que cursa con dolor vesical persistente y síntomas urinarios sin infección. Se trata de una enfermedad compleja que puede llegar a ser muy limitante y que requiere un abordaje especializado y personalizado, especialmente cuando los tratamientos convencionales no consiguen controlar los síntomas. 

En este escenario, el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) se ha convertido en una opción terapéutica avanzada en urología, indicada en pacientes con cistitis intersticial refractaria que buscan mejorar su calidad de vida. 

¿Qué es la cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa? 

La cistitis intersticial es una enfermedad inflamatoria crónica de la vejiga que no tiene una causa infecciosa identificable. Sus síntomas principales incluyen dolor, presión o ardor vesical, urgencia urinaria y aumento de la frecuencia miccional. 

Una de sus características más habituales es que el dolor empeora con el llenado de la vejiga y puede aliviarse parcialmente tras la micción. Con el paso del tiempo, estos síntomas pueden interferir de forma significativa en el descanso, la actividad laboral, la vida social y el bienestar emocional. 

¿Por qué algunos tratamientos no son suficientes? 

El tratamiento inicial del síndrome de vejiga dolorosa suele combinar fármacos, medidas conductuales y terapias locales. Aunque estas opciones pueden resultar eficaces en fases tempranas, no siempre logran controlar la inflamación crónica de la vejiga ni restaurar la función de su barrera protectora. 

En determinados pacientes, la persistencia del daño en el urotelio y la inflamación mantenida hacen que los síntomas reaparezcan o no mejoren de forma estable, lo que obliga a valorar tratamientos más avanzados y regenerativos. 

Plasma Rico en Plaquetas (PRP): una terapia regenerativa en urología 

El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es un tratamiento biológico autólogo que se obtiene a partir de la sangre del propio paciente. Tras su procesamiento, se concentra un plasma rico en plaquetas y factores de crecimiento con efecto antiinflamatorio y regenerador. 

En urología, el PRP se utiliza para favorecer la reparación de tejidos dañados, y en el caso de la cistitis intersticial, para actuar sobre la mucosa vesical alterada, uno de los factores clave en el dolor vesical crónico. 

Beneficios del PRP en la cistitis intersticial 

La aplicación de PRP en la vejiga puede contribuir a: 

A diferencia de otros tratamientos, el PRP no se centra únicamente en aliviar los síntomas, sino en actuar sobre los mecanismos que perpetúan el dolor. 

¿Cómo es el tratamiento con PRP? 

El procedimiento con PRP es mínimamente invasivo y ambulatorio: 

  1. Extracción de una pequeña muestra de sangre del propio paciente. 
  1. Procesamiento de la muestra para obtener el plasma rico en plaquetas, concentrado en factores de crecimiento. 
  1. Aplicación del PRP a nivel vesical, según la indicación médica, habitualmente con anestesia local o medidas analgésicas, para minimizar las molestias durante el procedimiento. 

La técnica no requiere hospitalización y, en la mayoría de los casos, permite retomar la actividad habitual el mismo día o al día siguiente, siguiendo las indicaciones médicas. 

Al tratarse de un tratamiento autólogo, el riesgo de reacciones adversas o rechazo es muy bajo, lo que lo convierte en una opción segura en pacientes seleccionados. 

¿En qué pacientes se recomienda el PRP? 

El tratamiento con PRP puede valorarse en pacientes con: 

La indicación debe realizarse siempre tras una valoración urológica especializada, que permita confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento más adecuado.