“Doctor, mi orina huele fuerte. ¿Es normal?” Esta es una de las consultas más habituales en urología y, en la mayoría de los casos, la respuesta es tranquilizadora: sí, es normal. 

El olor de la orina puede variar a lo largo del día y cambiar por múltiples razones que no tienen nada que ver con una enfermedad. Entender por qué ocurre ayuda a evitar preocupaciones innecesarias y, al mismo tiempo, a saber cuándo conviene consultar. 

¿A qué huele la orina normal?

La orina sana tiene un olor suave, ligeramente amoniacal. Ese olor procede de la urea, una sustancia de desecho que los riñones eliminan de forma natural. Cuando la orina se concentra más de lo habitual, ese olor se intensifica. Y ahí está la clave de muchas de las causas más frecuentes. 

Causas habituales y benignas de orina con olor fuerte

Deshidratación: Es la causa más común. Si se bebe poca agua, la orina se vuelve más concentrada, más oscura y con un olor más intenso. Basta con aumentar la ingesta de líquidos para que, en pocas horas o días, el olor vuelva a la normalidad. 

Alimentos concretos: Algunos alimentos modifican claramente el olor de la orina. El ejemplo más conocido son los espárragos, pero también ocurre con el ajo, la cebolla, el café o ciertas especias.  No le ocurre a todo el mundo: depende de cómo cada persona metaboliza determinados compuestos. No tiene ningún significado patológico. 

Vitaminas y suplementos: Las vitaminas del grupo B, muy habituales en complejos vitamínicos, pueden dar lugar a una orina con olor fuerte o “químico”. También algunos suplementos proteicos. El efecto es temporal y desaparece al suspender el suplemento. 

Primera orina de la mañana: Durante la noche no bebemos líquidos y la orina permanece más tiempo en la vejiga. Es normal que la primera micción del día tenga un olor más intenso. 

Cuándo el olor puede indicar un problema

Infección urinaria: Una infección del tracto urinario puede producir una orina con olor desagradable o muy penetrante. Suele ir acompañada de otros síntomas: escozor al orinar, ganas frecuentes de ir al baño, orina turbia, dolor en la parte baja del abdomen o fiebre.  En este caso, el olor no aparece solo y conviene consultar. 

Infecciones vaginales en mujeres: A veces el olor no procede de la orina, sino del flujo vaginal. Algunas infecciones, como la vaginosis bacteriana, generan un olor característico que puede notarse especialmente al orinar. Una valoración ginecológica ayuda a aclararlo. 

Alteraciones metabólicas: En situaciones menos frecuentes, la orina puede adquirir un olor dulce o afrutado, como ocurre en una diabetes mal controlada. También existen trastornos metabólicos raros que alteran el olor de la orina. Suelen acompañarse de otros síntomas generales y no pasan desapercibidos. 

Señales de alerta

Conviene acudir al médico si: 

 

En resumen, la orina con olor fuerte es un fenómeno normal relacionado con la hidratación, la alimentación o el consumo de suplementos. No suele ser motivo de alarma. 

Sin embargo, cuando el cambio de olor se acompaña de otros síntomas o se mantiene en el tiempo, una simple prueba de orina permite descartar problemas de forma rápida y sencilla. 

Escuchar al cuerpo, sin alarmismo pero sin ignorar las señales, es siempre la mejor estrategia.