La epididimitis es una enfermedad que puede afectar a varones de cualquier edad. Se trata de inflamación de la estructura tubular (epidídimo) que se halla en la parte superior y posterior de los testículos y que almacena y transporta el esperma.

La causa de la epididimitis varía en adultos y en niños:

Junto con la epididimitis, puede darse también la inflamación de testículo. Cuando esto pasa y las dos inflamaciones coexisten a la vez se le denomina orquiepididimitis (cuando la inflamación es únicamente en el testículo se le llama orquitis).

En cuanto a los síntomas de la epididimitis, se le asocian los siguientes: escroto hinchado y enrojecido o caliente, dolor de testículo y sensibilidad, dolor al orinar o necesidad urgente o frecuente de orinar, dolor o molestia en la parte inferior del abdomen o en la zona pélvica, sangre en el semen e incluso fiebre si la infección es muy avanzada, aunque es muy poco frecuente.

Para el diagnóstico de la epididimitis, el urólogo realiza una exploración física para ver si hay un aumento de tamaño o dolor y una ecografía Doppler de alta resolución para analizar el flujo sanguíneo.

La orquiepididimitis y la epididimitis bacteriana se tratan con antibióticos durante el tiempo que el médico indique, incluso si los síntomas desaparecen antes, para asegurarnos de que la infección se haya erradicado por completo (normalmente, no debería superar el mes de duración). Además, el médico puede recomendar una consulta de seguimiento para comprobar que la infección ha desaparecido.

En unas 48 a 72 horas de comenzar con antibiótico es común empezar a encontrarse mejor. Aplicar hielo y tomar analgésicos puede ayudarte a suavizar las molestias.

Complicaciones de la epididimitis

Las complicaciones de la epididimitis pueden dar lugar a infección con pus (absceso) en el escroto, orquiepididimitis cuando la infección se propaga al testículo y, en raras ocasiones, disminución de la fecundidad.