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Tratamientos y Tecnología Fístula Urinaria

El tratamiento de la fístula urinaria es complejo y, normalmente, va a requerir una reconstrucción quirúrgica.

Asegúrate de que los cirujanos que participen están homologados para ello, emplean las últimas tecnologías y consiguen la mejor calidad de vida para el paciente.

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Tratamientos para las fístulas urinarias

Algunas fístulas pueden requerir solo una terapia conservadora. Sin embargo, la mayoría de las fístulas necesitan una intervención quirúrgica para repararlas. 

Terapia conservadora

Algunas fístulas simples pueden curarse por sí solas. Esto puede ser posible cuando la fístula es pequeña y el tejido que la rodea está sano. Por ejemplo, cuando el tejido no ha sido dañado por radioterapia o cáncer.

Para curar la fístula, el médico puede intentar ayudar a que el tracto urinario de la persona funcione correctamente sin que la orina pase por la fístula. Algunos pacientes pueden tener que utilizar una sonda urinaria para drenar la vejiga. A las personas con una fístula ureterovaginal se les puede colocar un pequeño catéter (tubo que mantiene abierto el uréter) en el uréter. Este catéter puede ayudar a que la orina fluya correctamente desde los riñones a la vejiga mientras la fístula se cura.

 

Cirugía

La mayoría de las fístulas requieren una reparación quirúrgica. El tipo y la ubicación de la fístula determinarán el tipo de cirugía. Algunas cirugías se realizan a través de la vagina y otras a través del abdomen. Algunos casos pueden corregirse con cirugía laparoscópica, que utiliza pequeñas incisiones, o con cirugía robótica, que permite movimientos muy precisos.

El objetivo de la cirugía es reparar la fístula para que el tejido sano pueda crecer y cerrar la abertura de la fístula, restaurando la función normal de los órganos afectados. El cirujano trabajará para eliminar el tejido dañado y cualquier otra materia, como por ejemplo como un tumor, que pueda estar afectando a la fístula.

Antes de la cirugía, el médico trabajará para que el tejido de la zona de la fístula esté lo más sano posible. Esto puede incluir medicamentos o cuidados de la herida para ayudar a que el tejido sane.

Si la fístula es grande y afecta al intestino o al colon, el médico puede recomendar una colostomía antes de la cirugía. Este procedimiento mantendrá la fístula despejada para la cirugía. Una vez que la zona de la fístula se cura, el médico suele poder retirar la colostomía.

Tras la cirugía, la mayoría de los pacientes tendrán una sonda en la vejiga durante unas semanas. La sonda puede retirarse una vez que la zona de la fístula haya cicatrizado.

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En caso de radioterapia, las fístulas suelen tener un tratamiento más complejo. La radioterapia es un tratamiento eficaz en múltiples tumores y sus complicaciones son raras. Sin embargo, en ocasiones aisladas, sobre todo asociada a cirugía pélvica, aumenta el riesgo de desarrollo de fístulas del aparato urinario con la vagina o el tubo digestivo.
El tratamiento va desde maniobras conservadoras como poner una sonda vesical a la necesidad de operación. El tipo de cirugía depende del origen y tamaño de la fístula pudiendo requerir un abordaje vaginal, abdominal o laparoscópico. En casos de fístulas del aparato urinario con el digestivo, puede requerirse una colostomía, es decir, una bolsa para recoger las heces.
En caso de no operarse las fístulas, la probabilidad de cicatrización espontánea es baja, aunque en ocasiones pueden cerrar con colocación de una sonda vesical. Sin embargo, el tiempo requerido no es corto, necesitándose varias semanas.
En caso de fístula urinarias, ya sea con la vagina o el tubo digestivo, se puede producir escapes involuntarios de orina o emisión de gases por la uretra. Si no se opera, estos síntomas no desaparecen. En ocasiones, las fístulas pueden cerrar espontáneamente colocando una sonda vesical, pero en general se requiere intervenirlas quirúrgicamente.
La expulsión de gases por la orina puede indicar la existencia de una fístula del conducto urinario y el tubo digestivo. Esto es una comunicación entre ambos. En sí misma no es grave. Puede asociarse a un aumento de infecciones urinarias. Es preciso un estudio adecuado del origen de la fístula, que puede relacionarse con procesos urológicos tales como cirugías previas o digestivos como infecciones o diverticulitis.

Equipo

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