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Tratamientos y Tecnología Cáncer de vejiga

Tecnología pionera para el tratamiento del cáncer de vejiga.

Las tasas de supervivencia del cáncer de vejiga son elevadas, pero también es un cáncer de alta recurrencia, convirtiéndolo en uno de los más costosos de tratar y monitorizar.

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Tratamientos del cáncer de vejiga

Una vez diagnosticado, se emplearán diferentes opciones de tratamiento según las características del tumor, el estadio de la enfermedad y otros factores como la edad o el estado de salud general del paciente.

Tratamientos para el cáncer de vejiga no musculoinvasivo

Resección transuretral de vejiga

Cuando el tumor se encuentra en una etapa temprana o superficial, se puede tratar con una resección transuretral de vejiga (RTU). Este procedimiento quirúrgico se emplea tanto para el diagnóstico del cáncer de vejiga como para el tratamiento del tumor.

Para llevarlo a cabo, se introduce un resector transuretral en la vejiga a través de la uretra (procedimiento endoscópico). Una vez dentro, se realiza una exploración visual para identificar todas las lesiones tumorales o sospechosas (cistoscopia). Posteriormente, se extirpa (resección) el tejido tumoral utilizando energía eléctrica que calienta el resector, alcanzando la temperatura óptima para cortar y cauterizar el tejido afectado.

Este procedimiento, además permite obtener muestra tumoral suficiente para el diagnóstico anatomopatológico y posterior estadiaje.

Este tratamiento, por lo general, requiere de anestesia raquídea (anestesia local inyectada en la espalda), aunque puede variar según las necesidades del paciente y del anestesiólogo que lo aplique. Asimismo, el paciente ha de administrarse antibiótico profiláctico para disminuir el riesgo de infecciones.

Esta técnica finaliza con la colocación una sonda vesical con un sistema de lavado con suero fisiológico continuo para prevenir la formación de coágulos.

La duración de esta cirugía puede variar de 30 a 90 minutos dependiendo del número, tamaño o localización de los tumores. El tiempo de hospitalización puede durar de 1 a 2 días.

 

Quimioterapia intravesical

La quimioterapia es el uso de determinados medicamentos para para evitar que las células cancerosas crezcan o provocar la muerte de las mismas.

En la quimioterapia intravesical, los fármacos se administran directamente en la vejiga mediante un catéter insertado en la uretra. Es un tratamiento local y, por tanto, solo destruye las células tumorales superficiales que entran en contacto con la solución de quimioterapia. No alcanza las células tumorales infiltradas en el músculo de la vejiga ni las que se han diseminado a otros órganos. Por esta razón, la quimioterapia intravesical solo se usa para los cánceres la vejiga no músculo invasivos. Los medicamentos usados con más frecuencia en la quimioterapia intravesical son la mitomicina-C, gemcitabina y tiotepa . Otros fármacos que se utilizan incluyen cisplatino, doxorrubicina y valrubicina (Valstar).

La quimioterapia intravesical se administra con diferentes esquemas de tratamiento comenzando unas semanas después de la RTU vesical para disminuir la probabilidad de recaída del tumor. También existe la opción de administrar una dosis postoperatoria de mitomicina C en las primeras 24 horas tras la RTU, con el objetivo de eliminar aquellas células tumorales que hubiesen podido quedar “flotando” en la vejiga tras la intervención y evitar así su implantación en las paredes, dando lugar a una recaída del tumor.

La enfermera infla la bombilla del catéter urinario con bolsa de drenaje de las piernas en el campo estéril.

 

Inmunoterapia intravesical

La inmunoterapia es el uso de medicamentos que ayuden al sistema inmunitario a reconocer y destruir las células cancerosas y evitar que el cáncer se reproduzca y progrese.

En ocasiones, tras la resección transuretral de vejiga, puede administrarse inmunoterapia con bacilo de Calmette-Guérin (BCG), una bacteria atenuada que puede ayudar a provocar una respuesta inmunitaria cuando cáncer de vejiga no es infiltrante. Se administra directamente en la vejiga por sonda vesical o catéter con el objetivo de prevenir recidivas tumorales o progresión de tumores previos a estadios más avanzados.

Para determinar si el paciente precisa estas terapias se tienen en cuenta varios agentes: estadio local, grado tumoral, tamaño de las lesiones extirpadas, historia de recurrencias previas o presencia de carcinoma in situ asociado, así como el estado general del paciente y una evaluación del resto de patologías que presenta.

Por lo general, las instilaciones de BCG se realizan una vez a la semana durante seis semanas en el período de inducción y luego se realizan varios refuerzos en tandas de tres semanas con frecuencia variable durante un mínimo de un año y un máximo de tres años (período de mantenimiento).

 

Tratamientos para el cáncer de vejiga musculoinvasivo

Cistectomía radical y cirugía reconstructiva:

En primer lugar, se realizará una RTU vesical para establecer el diagnóstico de infiltración del tumor en la capa muscular. Una vez hecho el diagnóstico, se puede realizar una cistectomía radical (extracción de la vejiga) con una intención curativa. La cistectomía en los hombres incluye la extirpación de vejiga, próstata y vesículas seminales. En las mujeres, implica extirpar vejiga, útero, ovarios, cuello uterino (cérvix) y parte de la vagina. Asimismo, se deben extirpar los ganglios linfáticos de la pelvis en ambos sexos.

En la misma cirugía, el cirujano debe crear una derivación urinaria, es decir, una nueva forma de almacenar orina y permitir que se elimine del cuerpo. Para ello, existen diferentes técnicas que el médico debe valorar. Entre las más empleadas destacan la neovejiga, que consiste en la creación de una nueva vejiga a partir del intestino; la ureterostomía cutánea, que consiste en abocar los uréteres a la piel del abdomen; y la ureteroileostomía cutánea, que consiste en anastomosar (unir) los uréteres a una porción de intestino que permitirá la salida de orina a través del estoma realizado en la piel del paciente. Esta cirugía se puede realizar mediante abordaje abierto; laparoscópico, es decir, mediante una cámara que transmite la imagen ampliada a un monitor permitiendo al cirujano intervenir en el interior del paciente sin realizarle grandes incisiones; o robótico, que permite realizar procedimientos complejos de manera menos invasiva y con mayor precisión, flexibilidad y control.

Aunque la cistectomía se suele realizar para tratar el cáncer de vejiga invasivo, también se puede realizar cuando el tumor no es músculo infiltrante (o invasivo) pero fracasa a otros tratamientos.

Preservación de la vejiga mediante tratamiento trimodal o multimodal:

En pacientes muy seleccionados de cáncer infiltrante, con tumores con condiciones favorables o que no son aptos para la cistectomía es posible conservar la vejiga sometiendo al paciente a un tratamiento combinado de resección transuretral (RTU vesical), quimioterapia y radioterapia. Es lo que llamamos un tratamiento trimodal y, antes de llevarlo a cabo, se debe realizar una valoración muy exhaustiva de las características del tumor y del paciente en el seno de un comité multidisciplinar.

Quimioterapia sistémica:

Se trata de la administración de medicamentos de quimioterapia por vía oral o intravenosa. Los fármacos entran en el torrente sanguíneo y circulan por todo el cuerpo atacando las células cancerosas distantes del tumor principal, es decir, a las que ya se han propagado fuera de la vejiga. A esto se le llama quimioterapia sistémica.

Muchos de los mismos medicamentos que se usan en la quimioterapia intravesical se administran también en la quimioterapia sistémica. Los más empleados son cisplatino; gemcitabina; carboplatino; MVAC, que combina metotrexato, vinblastina, doxorrubicina y cisplatino.

También se puede aplicar después de la cistectomía en pacientes con afectación tumoral de la grasa perivesical u órganos vecinos, afectación ganglionar, o en pacientes que ya tienen metástasis en el momento del diagnóstico y que no han sido operados. La inmunoterapia, es decir, el uso de medicamentos que ayuden al sistema inmunitario a reconocer y destruir las células cancerosas se emplea como segunda línea de tratamiento una vez que la enfermedad progresa a pesar de la quimioterapia, aunque cada vez hay más datos que apoyan su uso precoz.

En ocasiones, esta quimioterapia se administra como primer paso, antes de la cirugía, para reducir el tamaño del tumor en pacientes sin metástasis ganglionares ni viscerales, lo que se llama terapia neoadyuvante.

La quimioterapia también se puede administrar tras la extirpación del tumor con el propósito de destruir cualquier célula cancerosa que haya podido quedar después de la cirugía, lo que se llama terapia adyuvante.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden manifestarse en forma de fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen tras finalizar el tratamiento.

 

Radioterapia:

La radioterapia utiliza rayos de intensidad modulada como parte de tratamiento multimodal para destruir las células cancerosas que no se detectaron durante la cirugía o como tratamiento paliativo de la hematuria incoercible (sangrado que no puede ser contenido).

La combinación de radioterapia y quimioterapia después de la cirugía transuretral de la vejiga en ocasiones puede erradicar en cáncer sin necesidad de recurrir a la cistectomía.

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Formación sobre las controversias en tumor vesical no músculo invasivo y de vía urinaria alta, de la mano del Dr. Félix  Guerrero Ramos en la AEU 

Nos preguntan

en la consulta sobre Cáncer de vejiga
La edad, el tabaco y la exposición a pinturas industriales y tintes. Además, pacientes que llevan sondajes crónicos o con litiasis pueden tener una incidencia incrementada de cáncer de vejiga del subtipo escamoso que se produce por un cuerpo extraño en el interior de la vejiga.
Hay que vivir con él. Sí es cierto que se puede operar, pero en el futuro puede reaparecer y por tanto hay que someterse a revisiones para atajarlo a tiempo. La clave está en tenerlo controlado.
Por lo general, cuando los tumores son músculo-invasivos y no han llegado a trasladarse, sino que están localizados en la vejiga, hay que extirpar la vejiga y derivar la orina con una bolsa hacia la piel. En pacientes muy seleccionados y con unas características específicas del tumor, se pueden emplear diferentes técnicas de neovejiga.
En general es bueno. Son tumores que se suelen diagnosticar antes de que infiltre el músculo, permitiendo conservar la vejiga. El problema reside en que es una enfermedad crónica que tiene recurrencia y hay recaída con el tiempo. Necesita muchas revisiones y tratamientos y que el paciente se adhiera sin saltarse las revisiones que puedan derivar en metástasis.

Equipo

de la unidad de Cáncer de vejiga