Déficit de Testosterona

Todos los hombres necesitan testosterona para tener una vida saludable física y psicológicamente

El déficit de testosterona o hipogonadismo está asociado con mayor riesgo de cardiopatía, osteoporosis, pérdida de masa muscular, alteraciones cognitivas y problemas en la esfera sexual.

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¿Qué es?

Los síntomas del déficit de testosterona o hipoganodismo son inespecíficos y existen múltiples enfermedades que pueden causar los mismos síntomas. En una persona adulta, puede producir alteraciones a tres niveles:

  • Síntomas sobre el sistema nervioso central: irritabilidad, falta de energía, disminución de fuerza, falta de concentración y problemas de memoria.
  • Síntomas somáticos: la deficiencia de testosterona puede afectar al rendimiento deportivo y al resto de la esfera somática: disminución de la fuerza, disminución de masa muscular y aumento de masa grasa, cambios en la piel, pérdida de densidad mineral ósea, resistencia periférica a la insulina (prediabetes), alteraciones del sueño, obesidad o anemia.
  • Síntomas sexuales: los tres síntomas que más comúnmente están asociados al déficit de testosterona son la disminución del deseo sexual, la disminución del pensamiento erótico y la disminución de las erecciones matutinas o nocturnas o en situaciones eróticas.

Es recomendable el uso de cuestionarios validados para recoger el máximo de información tras el diagnóstico, para contar con una determinación de síntomas en momento 0 que nos permita establecer un punto de inicio y monitorizar el tratamiento.

Las causas del síndrome de déficit de testosterona son múltiples e incluyen problemas genéticos, neurológicos, testiculares o endocrinos. En función de la edad de presentación la clínica puede diferir bastante, puesto que la testosterona es una hormona esencial en el correcto desarrollo de los niños durante la pubertad. Por tanto, si existen niveles bajos de testosterona antes de la pubertad, los síntomas van a ser el retraso de la misma y la ausencia o disminución de los caracteres sexuales masculinos. Más adelante, durante la edad adulta, el déficit hormonal no causa alteraciones tan evidentes, aunque está relacionada con múltiples enfermedades y con síntomas de deficiencia de la hormonal

Algunas de las principales causas del hipogonadismo son:

  • Enfermedades genéticas y congénitas.
  • Enfermedades que afectan a los testículos, como el cáncer de testículo, la torsión de testículo o la cirugía y la radioterapia escrotal.
  • Algunos medicamentos, como los derivados de la morfina o los corticoides.
  • El uso de anabolizantes.
  • La obesidad y el síndrome metabólico.
  • Las enfermedades sistémicas y/o inflamatorias.

En general, el hipogonadismo por ser causado por cuatro motivos principales:

1.- Fallo central o hipogonadismo hipogonadotropo. Se trata de una patología cerebral que hace que el hipotálamo y la hipófisis no produzcan gonadotropina (GnRH), luteinizante (LH) y foliculoestimulante (FSH), impidiendo así la activación de las células Leydig, encargadas de secretar cerca del 90% de la testosterona, y las células Leydig, que brindan soporte estructural y metabólico a las células germinales masculinas durante la espermatogénesis.

2.- Fallo testicular o hipogonadismo hipergonadotropo: comúnmente producido por problemas en el testículo como torsión, cáncer de testículo, traumatismos y radioterapia, que hace que aunque el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal trate de activar la producción testicular, esta sea insuficiente o ausente. Comúnmente se tendrán valores bajos de testosterona y de recuento espermático, junto con LH y FSH muy altas.

3.- Inactividad del receptor de testosterona: aunque los valores de testosterona y gonadotropinas sean completamente normales, no realizan su acción por un fallo en la actividad del receptor. Típicamente la analítica es normal, a veces incluso con cifras altas de LH, FSH y testosterona.

4.- Aumento de la actividad aromatasa: se trata de una situación en la que la producción de testosterona es normal o incluso alta, y el nivel insuficiente de testosterona se produce por una actividad aromatasa aumentada, que destruye la testosterona que producimos. Nos podemos encontrar con niveles altos de LH y FSH -tratando de compensar la destrucción-, una testosterona baja y un estradiol alto.

La detección temprana de hipoganodismo en niños puede ayudar a prevenir problemas de pubertad tardía. El diagnóstico y tratamiento tempranos en los adultos ofrece una mejor protección contra la osteoporosis y otras afecciones relacionadas.

  • Entrevista clínica: Para el diagnóstico de déficit de testosterona hay que realizar una entrevista clínica con un andrólogo que permita investigar los signos y síntomas que pueden llevar a la sospecha de hipoganodismo, evaluar antecedentes personales que puedan estar relacionados y realizar una exploración física orientada para observar si el desarrollo sexual, como el vello púbico, la masa muscular y el tamaño de los testículos, es coherente con la edad.
  • Estudio en laboratorio: Se analizarán los niveles de testosterona en la sangre. Debido a que estos niveles varían a lo largo del día y generalmente son más altos por la mañana, los análisis de sangre deben realizarse antes de las 10:00 horas, en ayunas y, posiblemente, en más de un día. Además, se pueden realizar los siguientes análisis: hemograma, perfil lipídico, glucemia, perfil hormonal, función tiroidea, función renal y hepática, patología prostática. Si los resultados confirman niveles bajos de testosterona, se realizan análisis adicionales para determinar si la causa es un trastorno testicular o una anomalía hipofisaria. Estos análisis pueden incluir análisis hormonales, análisis del semen, imagen de la hipófisis, estudios genéticos, biopsia testicular.
  • Cuestionarios validados: Es recomendable el uso de cuestionarios validados para recoger el máximo de información. Ayudan a establecer de una forma lo más objetiva posible la gravedad de la patología y la afectación que ésta provoca sobre el individuo.

La presencia de síntomas de hipogonadismo sin alteración analítica no es indicación de tratamiento, ya que múltiples enfermedades pueden producir síntomas muy parecidos, por lo que no es razonable tratar la enfermedad con una analítica normal. Además, la testosterona tiene un efecto clínico positivo incluso en personas con niveles de testosterona normal, que posteriormente decrece. Dada la inhibición del eje hipotálamo hipofisario gonadal que produce el tratamiento con testosterona y la corta duración de la mejoría que produce la toma de testosterona, no se recomienda en absoluto su uso sin indicación.

Cabe destacar que el punto de corte de lo que se considera una testosterona baja cambia en función de cada síntoma y, posiblemente, en función de la época de la vida. Generalmente se acepta que por debajo de 8 nmol los niveles de testosterona son bajos y es recomendable la suplementación. Entre 8 y 12 nmol es una zona gris, en la que algunos hombres pueden tener un síndrome de déficit de testosterona y otros no. Por encima de 12 nmol no existe hipogonadismo. Sin embargo, algunos hombres, especialmente jóvenes, pueden empezar a notar clínica de SDT con niveles de testosterona por debajo de 15 nmol. Se acepta que por encima de esa cifra no existe deficiencia androgénica.

Por tanto, para alcanzar el diagnóstico es necesario que existan síntomas y dos analíticas con niveles bajos de testosterona. En dichas determinaciones es importante analizar no solo la testosterona sino otra serie de parámetros, como la SHBG, prolactina, LH, FSH (si existe deseo de descendencia), PSA, perfil hepático, hemograma y densidad mineral ósea.

En base a estos valores se diagnostica la existencia o no de hipogonadismo, el nivel donde se produce el problema (cerebral o testicular), la causa y los factores que pueden estar facilitándolo.

El déficit de testosterona se puede tratar mediante terapia de reemplazo de testosterona que consiste en administrar esta hormona a través de gel o inyectable para que niveles de testosterona vuelvan a la normalidad.

Dado que la testosterona actúa en múltiples niveles del organismo, es necesario realizar supervisiones periódicas por un andrólogo para evitar efectos secundarios indeseados. Por esta misma razón, habitualmente se inicia el tratamiento con fórmulas que tengan una vida media corta como el gel tópico y, si no se observan alteraciones relevantes, se pasa a fórmulas de media-larga vida como la inyección de testosterona, que aporta niveles muy estables y favorece la adherencia al tratamiento, ya que solo son necesarias cuatro inyecciones al año.

El seguimiento del paciente se realiza a los 3, 6 y 12 meses desde el inicio del tratamiento. En cada visita se analiza la evolución clínica (deseo sexual, erección, estado de ánimo, masa muscular, peso), junto con una analítica de sangre que descarte las principales complicaciones (determinación de PSA, hemograma, bioquímica con perfil hepático, testosterona, SHBG). Asimismo, tanto en el momento de realizar el diagnóstico como durante el seguimiento, es aconsejable realizar una determinación de densidad mineral ósea.

La medicación puede ayudar a contrarrestar los síntomas, consiguiendo:

  • Aumento del deseo sexual
  • Aumento de la energía
  • Aumento del vello
  • Aumento de masa muscular
  • Aumento de la densidad ósea
  • Aumento de la capacidad congnitiva.

A nivel cognitivo es donde más rápido se suele apreciar una mejoría se los síntomas. El estado de ánimo, la sensación de vigor y el deseo sexual suelen responder relativamente deprisa. Asimismo, los estudios demuestran que el tratamiento crónico con testosterona mejora la masa muscular aumentando la fuerza, disminuye la masa grasa limitando el sobrepeso y la obesidad y mejora algunos parámetros de densidad mineral ósea.

Para los hombres mayores con niveles bajos de testosterona, los beneficios del reemplazo de testosterona son menos claros. En hombres de mediana edad, es posible que el tratamiento requiera de un periodo largo hasta empezar a apreciar signos positivos: los resultados pueden tardar en apreciarse entre 3 y 12 meses, en función del síntoma o síntomas a mejorar. Es aconsejable mantener el tratamiento durante un mínimo de 6-12 meses antes de plantearse su interrupción.

Habitualmente, el síndrome de déficit de testosterona en el adulto tiene relación con el síndrome metabólico como obesidad, hipertensión arterial, diabetes e hipercolesterolemia. Por ello, es esencial no solo tratar esta enfermedad sino también sus causas con una dieta saludable y ejercicio físico.

Varios estudios científicos demuestran que la suplementación de testosterona asociada al ejercicio físico y la dieta son una mejor estrategia que el uso de testosterona aislado o la prescripción de dieta y ejercicio físico aislado, por lo que recomendamos la estrategia combinada.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios son poco comunes:

  • Dermatitis (con las preparaciones en gel)
  • Elevación del hematocrito (volumen de glóbulos rojos en sangre)
  • Aumento de las transaminasas
  • En caso de sobredosificación, ansiedad y alteraciones del sueño.

El tratamiento con testosterona tiene un impacto sobre la fertilidad, ya que induce el cese de la producción de espermatozoides mediante feedback negativo sobre el eje hipotálamo hipofisario gonadal. Esta parada de la espermatogénesis es habitualmente transitoria, aunque no en todos los casos. Por ello es capital determinar el deseo de descendencia de los hombres con niveles bajos de testosterona. En caso de desear descendencia, existen alternativas como el uso de clomifeno o la aplicación del tratamiento con testosterona con el posterior reinicio el eje hipotálamo hipofisario con BCHG en el momento de buscar fecundación.

Comúnmente se ha malinterpretado una relación entre la suplementación con testosterona y un potencial empeoramiento de los problemas de próstata o incluso el desarrollo de una neoplasia prostática. La evidencia científica demuestra que el reemplazo de testosterona no empeora de ningún modo la dinámica miccional, ni está relacionado con el “despertar” de un tumor de próstata.

Preguntas frecuentes

No. La testosterona es una hormona esencial para la salud del hombre, que influye en la mineralización ósea, la masa muscular, la vida sexual y evitar la obesidad y la diabetes.
Sí. Los hombres con testosterona baja tienen más riesgo de bajo deseo sexual y problemas de erección. Algunos estudios también apuntan a que la testosterona baja podría aumentar el riesgo de incurvación de pene.
Es muy fácil. Con un análisis de sangre (en ayunas y por la mañana) podremos estudiar el estado del eje hormonal que regula la testosterona y los andrógenos.
No es recomendable. Eso hará que dejes de producir testosterona por ti mismo y que dependas de la medicación. Si necesitas testosterona, es un medicamento muy seguro y eficaz; pero tomarla sin necesitarlo es un error.
Actualmente, en España, la mejor alternativa es un gel de testosterona que se aplica cada mañana sobre la piel y, pasado un tiempo, podemos proceder a testosterona inyectable.
El tratamiento con testosterona en hombres con hipogonadismo es muy seguro y tiene muy pocos efectos secundarios. Está demostrado que no aumenta el riesgo cardiaco ni el riesgo de padecer cáncer de próstata.
Algunos síntomas mejoran en pocas semanas, aunque otros pueden tardar hasta seis meses. El tratamiento mejora mucho el estado de salud general, pero no funciona rápidamente. Además, para complementar el tratamiento y que este sea más eficaz es necesario asociar hábitos de alimentación y ejercicio físico.

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