El síntoma más habitual es la presencia de sangre en la orina. Es necesario realizar las pruebas diagnósticas precisas que lo confirmen ya que la hematuria por sí misma no confirma la existencia de cáncer de vejiga, ya que existen muchas otras causas de sangrado.
Los principales síntomas del cáncer de vejiga pueden variar según la etapa de la enfermedad y el tipo de cáncer, pero generalmente incluyen:
La presencia de hematuria (sangre en la orina) por sí misma no confirma la existencia de cáncer de vejiga, ya que existen muchas otras causas de sangrado como puede ser una infección de las vías urinarias. Pero siempre que aparece hematuria hay que descartar la presencia de un cáncer de vejiga (por la potencial gravedad del mismo), mediante la realización de algunos estudios que determinen si se confirma el diagnóstico de cáncer de vejiga o se trata de otra patología.
Cuando el cáncer de vejiga se presenta en etapas más avanzadas o con diseminación a otros órganos, pueden aparecer otros síntomas como:
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas es recomendable consultar con su médico o urólogo.
La edad, el tabaco y la exposición a pinturas industriales y tintes son las principales causas del cáncer de vejiga. Además, pacientes que llevan sondajes crónicos o con litiasis pueden tener una incidencia incrementada de cáncer de vejiga del subtipo escamoso debido a la presencia de cuerpo extraño en el interior de la vejiga.
El cáncer de vejiga es más frecuente en personas a partir de los 50 o 60 años, aunque también existen casos en gente más joven.
Es el causante del 50% de los casos de cáncer de vejiga, tanto en hombres como en mujeres. La probabilidad de que una persona fumadora padezca cáncer de vejiga es al menos el triple que la que tienen los no fumadores.
Existen determinadas sustancias químicas industriales que se vinculan al cáncer de vejiga como, por ejemplo, las aminas aromáticas que se usan en algunas industrias de colorantes. Las personas expuestas a la fabricación de goma, cuero, textiles, pinturas y tintes tienen mayor riesgo de padecer este cáncer.
Así, si se conjugan las dos situaciones, ser fumador y estar expuesto a este tipo de sustancias por trabajo, el riesgo de padecer cáncer de vejiga es especialmente alto.
Las infecciones urinarias, los cálculos renales y en la vejiga, los catéteres de vejiga usados por largo periodo de tiempo, así como otras causas de irritación crónica de la vejiga, se han asociado al cáncer de vejiga del subtipo escamoso.
Una infección con parasito que puede penetrar la vejiga, también supone un factor de riesgo para el cáncer de vejiga del subtipo escamoso, principalmente en países donde este parásito es común: África y Oriente Medio, sobre todo.
El uso prolongado del medicamento de quimioterapia ciclofosfamida (Cytoxan®) puede irritar la vejiga y aumentar el riesgo de cáncer de vejiga. A las personas que toman este medicamento se les pide que beban mucha agua para ayudar a proteger la vejiga de la irritación.
Las personas que reciben tratamientos con radiación a la pelvis tienen más probabilidades de padecer cáncer de vejiga.
Las personas que no beben suficiente líquido a diario, especialmente agua, pueden desarrollar cáncer de vejiga con mayor probabilidad, posiblemente porque vacían su vejiga con menor frecuencia haciendo que algunas sustancias químicas permanezcan más tiempo en su interior.
Aunque se desconocen las razones en profundidad, las personas de raza blanca son más propensas a padecer cáncer de vejiga que las personas de raza negra.
Las personas con algún familiar con cáncer de vejiga tienen mayor riesgo de padecer la enfermedad. Puede que compartan cambios en algunos genes (como GST y NAT) que dificultan la descomposición de ciertas toxinas.
Por otro lado, un número pequeño de personas hereda algún síndrome genético que aumenta su riesgo de cáncer de vejiga. Este puede ser:
No, un cultivo de orina no detecta cáncer, ya que su propósito es identificar infecciones urinarias mediante la presencia de bacterias. Sin embargo, otras pruebas de orina, como el análisis general de orina o la citología urinaria, pueden sugerir la presencia de cáncer al detectar sangre o células anormales en la orina. Si hay sospecha de cáncer en el sistema urinario, se requieren estudios adicionales como pruebas de biomarcadores, ecografías, tomografías o biopsias para confirmar el diagnóstico. Si detectas sangre en la orina sin causa aparente es fundamental acudir al médico para una evaluación más detallada.
Hay que vivir con él. Sí es cierto que se puede operar, pero en el futuro puede reaparecer y por tanto hay que someterse a revisiones para atajarlo a tiempo. La clave está en tenerlo controlado.
La mayoría de los pacientes no llegan a los dos años. Ahora hay nuevos tratamientos con inmunoterapias que están consiguiendo supervivencias más largas.
La edad, el tabaco y la exposición a pinturas industriales y tintes. Además, pacientes que llevan sondajes crónicos o con litiasis pueden tener una incidencia incrementada de cáncer de vejiga del subtipo escamoso que se produce por un cuerpo extraño en el interior de la vejiga.
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