Sí. La hiperplasia benigna de próstata (HBP) puede hacer que aumenten los niveles de PSA sin que esto signifique necesariamente que exista un cáncer de próstata. El agrandamiento de la próstata es una de las causas benignas que pueden elevar este marcador.

La hiperplasia benigna de próstata es el crecimiento no canceroso de la próstata que aparece con frecuencia a partir de los 50 años. Al aumentar el tamaño de la glándula, pueden elevarse los niveles de PSA en sangre.

Con motivo del Día Europeo de la Salud Prostática, que se celebra el 15 de septiembre, en ROC Clinic resolvemos una de las dudas que con más frecuencia surgen ante una analítica: ¿qué significa tener el PSA elevado cuando existe hiperplasia benigna de próstata?

¿Por qué puede subir el PSA con la hiperplasia de próstata?

El PSA o antígeno prostático específico es una proteína producida por la próstata. Cuando existe HBP, aumenta la cantidad de tejido prostático y la próstata puede adquirir un mayor volumen. Como consecuencia, también puede aumentar la cantidad de PSA que pasa a la sangre.

Por eso, un PSA alto no es sinónimo de cáncer de próstata. Además de la hiperplasia benigna, una infección o una inflamación de la próstata también pueden elevar sus niveles. Del mismo modo, la eyaculación reciente o determinadas manipulaciones urológicas pueden producir aumentos temporales del PSA.

¿Qué valores de PSA son normales con hiperplasia benigna de próstata?

No existe un valor de PSA que pueda considerarse “normal” para todos los pacientes con HBP.

Aunque durante años se ha utilizado el PSA de 4 ng/ml como una cifra de referencia, el resultado no debe interpretarse como una frontera entre una enfermedad benigna y un cáncer.

Un paciente con hiperplasia benigna de próstata puede presentar un PSA de 4 o 5 ng/ml, o incluso superior, sin tener cáncer de próstata. Pero tampoco sería correcto asumir que cualquier elevación se debe únicamente al agrandamiento prostático.

Además, no existe un valor de PSA completamente normal o anormal de forma universal. El riesgo de cáncer de próstata aumenta progresivamente conforme aumenta el PSA, pero puede existir cáncer incluso con valores inferiores a 4 ng/ml y ausencia de cáncer con cifras superiores.

Lo importante es interpretar ese valor teniendo en cuenta la edad, el tamaño de la próstata, los resultados de analíticas anteriores, los antecedentes y otros hallazgos clínicos.

Si tengo el PSA alto y la próstata agrandada, ¿cómo se interpreta?

Uno de los aspectos que puede valorar el urólogo es la relación entre el PSA y el volumen de la próstata. Para ello existe un parámetro llamado densidad de PSA, que ayuda a contextualizar el resultado en función del tamaño prostático.

En otras palabras, el mismo nivel de PSA puede tener un significado diferente según las características de la próstata y del paciente.

También es importante conocer la evolución. Un único resultado aporta información, pero compararlo con determinaciones anteriores puede ayudar al especialista a decidir si es suficiente con realizar seguimiento o si conviene ampliar el estudio.

¿Cuándo hay que estudiar un PSA elevado?

Tener el PSA elevado no significa automáticamente que haya que realizar una biopsia.

Dependiendo de cada caso, el urólogo puede recomendar repetir la analítica y valorar otras pruebas. Cuando está indicado, la resonancia magnética de próstata permite obtener más información antes de decidir los siguientes pasos.

También debe tenerse en cuenta la medicación. Algunos tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata, como finasterida o dutasterida, reducen los niveles de PSA, por lo que el resultado debe interpretarse teniendo en cuenta que el paciente los está tomando.

PSA alto: un dato que hay que interpretar, no un diagnóstico

La hiperplasia benigna de próstata es un crecimiento no canceroso de la próstata y puede ser una de las razones por las que aumenta el PSA.

Por eso, ante un resultado elevado, no conviene sacar conclusiones únicamente a partir de una cifra.

En ROC Clinic, nuestros especialistas en Urología valoran de forma conjunta el PSA, el tamaño de la próstata, su evolución, los síntomas urinarios y los factores de riesgo de cada paciente para determinar si es necesario realizar seguimiento o ampliar el estudio.

Con motivo del Día Europeo de la Salud Prostática, recordamos la importancia de consultar ante cambios en la micción o alteraciones en las pruebas prostáticas y de realizar una valoración individualizada de la salud de la próstata.