Salimos muy contento por la relación médico-paciente
Afecta a uno de cada veinte hombres y su tratamiento dependerá de la fase en la que se encuentre la afección.
La enfermedad de Peyronie es una fibrosis de la albugínea del pene (parte que recubre los cuerpos cavernosos) que puede producir dolor en el pene e incurvación. Esta placa fibrosa, a menudo dolorosa, puede producir más síntomas: el 50% de los hombres solo tienen una fibrosis y cicatriz interna en el pene sin ningún otro síntoma. El otro 50% presenta una curvatura leve y algo de acortamiento. En algunas situaciones se dan curvaturas muy intensa, problemas de erección importantes o deformidades complejas de pene.
La enfermedad de Peyronie tiene dos fases:
Existe otra causa de incurvación peneana que es la incurvación congénita de pene. Esta se produce típicamente en hombres desde la infancia y suele manifestarse como una curva hacia abajo. A diferencia del Peyronie, no existe dolor y la curva no es progresiva. La única alternativa es la cirugía para corregir la curva.
La causa de la enfermedad de Peyronie es desconocida. Existen unos treinta genes que se han relacionado con el hecho de presentar Peyronie. En esa línea, sabemos que otras enfermedades fibrosantes, como el Dupuytren (fibrosis de la palma de la mano), Ledderhorse (fibrosis de la planta del pie) o la fibrosis retroperitoneal pueden estar relacionadas con la incurvación del pene. Los hombres que tienen alguna de estas enfermedades tienen más riesgo de Peyronie y viceversa. Por otro lado, algunos hombres que tienen enfermedad de Peyronie están más predispuestos a presentar alguna de estas enfermedades.
Además, aproximadamente la mitad de hombres con Peyronie explican haber tenido una relación sexual vigorosa, a menudo asociada a una sensación de crack, justo antes de iniciar el cuadro de incurvación de pene.
La enfermedad de Peyronie presenta 5 síntomas, cuya combinación y momento de aparición son muy importantes a la hora de establecer el tratamiento más adecuado para cada caso. Los 5 síntomas son:
El diagnóstico de la enfermedad de Peyronie se realiza con la exploración física en la que se aprecia una fibrosis en el pene. Adicionalmente, se puede solicitar una fotografía del pene en erección en varias proyecciones (test de Kelami) para ver la forma, intensidad y localización de la curva.
El tratamiento de la enfermedad de Peyronie varía según la fase en la que se encuentre:
Las distintas técnicas quirúrgicas que existen para la cirugía de peyronie son:
La enfermedad de Peyronie puede producir uno o más de los siguientes síntomas:
Existen estudios que relacionan la enfermedad de Peyronie con la presencia de algunos genes. Los hombres con Peyronie tienen mayor probabilidad de contar en su familia con otros casos de enfermedad de Peyronie o de fibrosis de la palma de la mano (Enfermedad de Dupuytren), de la planta del pie (enfermedad de Ledderhorse) o fibrosis retroperitoneal.
Actualmente, además de la parte genética, el único factor de riesgo suficientemente robusto que se ha relacionado con el Peyronie es la diabetes mellitus. Aunque el motivo por el que ambas enfermedades están relacionadas, sí parece claro que los hombres con mayores niveles de azúcar en sangre tienen más riesgo de presentar fibrosis en el pene.
Algunos hombres explican que la enfermedad de Peyronie apareció tras una sensación de “crack” o un traumatismo sobre el pene en erección. No es un vínculo que explique todos los casos pero, sin duda, parece que un traumatismo importante sobre el pene en erección puede desencadenar una incurvación peneana.
Sin embargo, en un estudio publicado por nuestro grupo, observamos que la probabilidad de tener la enfermedad de Peyronie tras fractura de pene -el grado máximo de agresión al pene- era aproximadamente del 5%, que es exactamente la misma cantidad de personas que presenta incurvación de pene en la población general. Ese dato parece apuntar a que un traumatismo podría iniciar la enfermedad, aunque solo en hombres que estén predispuestos a ella.
Por otro lado, algunos estudios apuntan hacia una cierta relación entre unos niveles inferiores de testosterona con un potencial aumento de riesgo de presentar Peyronie. No se ha establecido esta relación de manera fehaciente, por lo que actualmente no podríamos considerar el hipogonadismo un factor de riesgo para terminar desarrollando una incurvación de pene.
El diagnóstico de la enfermedad de Peyronie se hace, normalmente, basado en la historia clínica y la exploración física. La mayor parte de hombres explican una historia de dolor en el pene o una incurvación progresiva, en ocasiones relacionada con un traumatismo sobre el pene en erección. En esa situación, la exploración física suele demostrar una placa de fibrosis palpable, muy a menudo en la faceta dorsal del pene.
Otras exploraciones que se suelen pedir son:
En general solemos utilizar cuestionarios para establecer la calidad de la función eréctil y del deseo sexual. Existen también cuestionarios que exploran la enfermedad de Peyronie. Son especialmente importantes este tipo de recursos en fase activa y antes de la tratamiento, para contar con un punto de partida más o menos objetivo sobre el que pode medir la progresión de tratamiento. Tradicionalmente se han utilizado varias exploraciones complementarias en el estudio del Peyornie, aunque su utilidad es limitada.
Además, es importante establecer la presencia de otras enfermedades fibrosantes como la enfermedad de Dupuytren, la enfermedad de Ledderhorse y la fibrosis retroperitoneal, tanto en el paciente como en la familia de éste. Sabemos que estas enfermedades están emparentadas con el Peyronie y su presencia aumenta el riesgo de padecerlas. Por el contrario, el hecho de tener alguna de esas enfermedades también acrecienta el riesgo de tener Peyronie. Pero no solo eso, la existencia de algunas de estas enfermedades entre parientes está relacionada con un aumento significativo del riesgo de presentar enfermedad de Peyronie.
Una de las primeras cosas que el médico debe determinar es si la enfermedad se encuentra en fase activa o estable. La fase activa suele durar entre 9 y 12 meses, y se caracteriza por dolor en el pene y cambios en el mismo (que pueden ser más o menos incurvación, problemas de erección, acortamiento de pene o deformidad en reloj de arena). Uno de cada 20 hombres con enfermedad de Peyornie van a presentar dolor crónico, que no suele ser muy intenso, pero que rebasa el límite de 12 meses que suele comprender la mayor parte de hombres con fase activa de la enfermedad.
Un punto que es importante aunque no suele conllevar dificultad es la diferenciación entre la fibrosis peneana por enfermedad de Peyronie -que puede producir incurvación-, con la incurvación congénita de pene o pene combo. El pene combo es congénito, y se caracteriza por incurvación de pene desde el nacimiento del niño, a menudo en ausencia de fibrosis o ningún otro síntoma de daño en el pene.
El tratamiento de la enfermedad de Peyronie debe separarse en función de la fase de la enfermedad. Durante la fase activa se pueden aplicar tratamientos encaminados a frenar el avance de la enfermedad y reducir la aparición o intensidad de las complicaciones. Entre estos tratamiento contamos con:
Nuestro grupo tiene amplia experiencia en el tratamiento multimodal de la enfermedad de Peyronie en fase activa, con la intención de evitar al máximo la aparición de complicaciones, y limitar sus efectos en caso de aparecer.
En caso de que el tratamiento conservador multimodal no surta efecto y progrese la enfermedad, en fase estable la mejor alternativa de tratamiento es la cirugía. Las indicaciones de la cirugía se plantean cuando hay una incurvación importante que impida o dificulte las relaciones sexuales, la presencia de disfunción eréctil importante en fase estable o la preferencia del paciente.
Existen varios tipos de intervenciones, cada una con sus indicaciones, pros y contras. Las operaciones principales para el tratamiento del Peyronie son:
Atendemos a nuestros pacientes en la clínica ROC Chamberí y en la red de centros HM Hospitales de Madrid: Sanchinarro, Montepríncipe, Madrid Río, Rivas, Puerta del Sur, Nuevo Belén, Policlínico HM Moraleja y Nuevo Norte.
Próximamente
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Salimos muy contento por la relación médico-paciente
J.G. 6 de agosto de 2026
La confianza de nuestros pacientes refleja nuestro compromiso con una atención urológica de excelencia, cercana y personalizada. Cada experiencia nos impulsa a seguir mejorando y a ofrecer el cuidado y acompañamiento que cada paciente necesita.


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Excelente clínica urológica por los profesionales que trabajan en ella.
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